Capítulo 18
Si bien había un equipo
excelente de enfermeras y de gente que me cuidaba, de amigos de Federico que
estaban todos sumidos a la recuperación y el regreso de nosotros a la Argentina
con la mayor seguridad, debo reconocer que me costó recobrarme y adaptarme
nuevamente al ambiente de la embajada.
Era como que toda
mi persona estaba programada para el regreso, un regreso frustrado donde se me
hacía más difícil e imposible ver el futuro. Pasaban los días y notaba que mis
heridas físicas mejoraban su aspecto, pero era evidente que las de mi corazón y
mis vivencias estaban marcando una huella importante.
Una tardecita-noche
mientras descansaba en mi cuarto, siempre en la compañía de Federico que había
optado por no dejarme ni un minuto sola, ingeniándose para realizar su trabajo
en donde yo me encontraba y ver mi evolución de cerca, me desperté con mis
pesadillas recurrentes, solo que mucho más intensas y cargadas de agresividad. Si
antes padecía de ellas, luego de lo vivido debo reconocer que estaba en un
estado alterado, mas angustiado,
hostigado y con signos de no controlar los cambios existentes.
Desperté con un
gran grito, salté de la cama y con mis ojos bien abiertos atiné a tomar un
cuchillo de la mesa de noche donde habíamos comida ambos entre risas y una muy
buena película. En un ángulo del cuarto se escuchaba mi voz amenazante y a la
defensiva del que se me acercara, sin distinguir persona alguna, en un arameo
perfecto que decía…
— الشركة المصرية للاتصالات أصوات الشباب ومطر- Te voy a matar.
— الشركة المصرية للاتصالات أصوات الشباب ومطر- Te voy a matar.
Solo tengo
la imagen de ver todo blanco y alguien que me hablaba como en la lejanía y que se aproximaba. Enceguecida no distinguía, donde,
como, y quien estaba conmigo, solo repetía…
—الشركة المصرية للاتصالات أصوات الشباب ومطر- Te voy a matar.
—الشركة المصرية للاتصالات أصوات الشباب ومطر- Te voy a matar.
—Fátima soy Federico, por favor cálmate, estamos a salvo,
dame el cuchillo.
—insistía con su voz calma y tranquilizadora.
Mientras esto
ocurría, por mis gritos y amenazas comenzó a llegar gente, colaboradores de
Federico, guardaespaldas que estaban en la puerta, donde esta situación llevo a
que el cuarto fuera una invasión de gente donde solo vi mas
provocación y ataque a mi persona y comencé a caminar por la habitación tirando
sillas o le que se encontraba a mi paso, usándolas como escudo. Quería salir de
la trampa que me encontraba donde solo era producto de mi imaginación y de mi
estado.
— Por favor te pido que
reacciones, que despiertes, estás conmigo, soy Federico, ya pasó — extendía sus manos para tomarme y estar entre
sus brazos, acercarse más a mí y detenerme.
En un intento de de
escapar del público que me rodeaba, el personal de seguridad forcejeo y al
intentar recapacitar en mi actitud me lastimé mi abdomen con el cuchillo y
sobre mi camisón de impecable seda color marfil, se divisaba una mancha de
sangre, producto de la herida que yo misma me había realizado.
— Estas herida, por favor
reacciona te queremos cuidar…
En tanto Federico
se desesperaba en dar solo una orden…
—Por favor no le hagan daño, por
favor trátenla con cuidado, está en estado de shock, les suplico que no le
hagan daño…
Cuando uno de ellos
tomo la iniciativa y me tomo del brazo, sujetándolo fuertemente hasta hacerme
doler, fue cuando el hombre moreno de ojos grandes y de impecable traje se dirigió a Federico y le señaló con
convicción…
—Lamento señor pero debo hacerlo…
Sentí un fuerte golpe en mi rostro y aturdida,
embriagada y trasportada a otro mundo
comencé de a poco a tomar conciencia de
la situación y de los rostros amigos que estaban en mi entorno. Tuve unos
segundos de inconsciencia producto del cachetazo. Fue cuando de una zancada
llego hasta mí Federico y sentí su abrazo fuerte, protector y acariciando mi
espalda y mi cabello, acurrucándome en su pecho, me repetía al oído, mientras
mi llanto se hacía cada vez más, desgarrador y angustioso …
—Preciosa, ya pasó, estás conmigo, ya pasó todo, cálmate estas a salvo…
Y su aroma, sus
manos sobre mi piel, todo su ser, me
hicieron reaccionar y sentirme protegida
vencida, entregada.
Esa noche el
desfile de enfermeras, médicos y personal que pasaba por la habitación era
considerable. Me curaron la herida punzante que me había hecho en el abdomen y
me suministraron un sedante que llevo a que durmiera doce horas corridas.
Ante un sonido que
algo pesado se caía en la habitación me incorporé de golpe en la cama. Me encontré frente a unos ojos tristes
abatidos que reflejaban cansancio y manifestaban que había tenido una jornada no
del todo agradable. Sus manos acariciaban mis dedos con cuidado y alternaban
con mi rostro en un deseo de aclarar y sanar mis heridas.
Con su ayuda traté
de incorporarme y fue cuando noté un dolor agudo en mi vientre.
Volví mi mirada
hacia él con expresión de que me tirara una respuesta a lo ocurrido y de sus
labios broto…
—No te esfuerces, no hagas
movimientos bruscos, logras que te duela aún más…
—¿Que me ocurrió Federico, porque
estoy tan cansada y con este dolor?
Levante suavemente
el pijama de seda color rosa, nuevo, con olor a lilas característico, que no me
resultaba para nada familiar y donde nuevamente volví a preguntar…
—¿Qué es esto? —Pregunté
sorprendida a Federico…
—Fue consecuencia de tu pesadilla
de ayer, ya está, ya pasó y solo quiero que me digas como te sientes…
—Confundida… creo que dormí mucho
pero aún continúo cansada.
—¿No recuerdas nada de lo
ocurrido?—pregunto Federico mirándome a los ojos y acariciando uno a uno mis
dedos y con signos visibles de preocupación en su rostro.
—¡No!, no lo recuerdo, estoy
aturdida, tal vez recuerdo un sueño feo, pero por tu semblante debo pensar que
tu si sabes que ocurrió y no quieres
decírmelo, ¿qué te preocupa?, pregunté con cierta ingenuidad…
Tome conciencia que
me estaba ocurriendo cosas desconocidas y que se me escapaban de mi control. Con
su voz suave, hasta seductora se sentó a mi lado, me abrazo y comenzó a
contarme lo sucedido. Solo me hizo notar que debía poner todas mis fuerzas y mi
energía en borrar esos pensamientos, calmar mi angustia para recuperarme y
volver óptima a mi país.
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