30 de julio de 2016

Capitulo 22

Capítulo 22


Habíamos pasado un día y  noche increíblemente divertidos. Aceptamos la invitación de unos amigos en hacer un paseo en barco por el Tigre y posterior estadía en una  casona donde te ofrecían infinidad de actividades para todos los gustos.
Fue oportuno recorrer  y contemplar  el puerto de frutos con su particular colorido y descubriendo un sin fin de detalles y dejarse cautivar por infinidad de sensaciones inexplicables. Durante el recorrido sobre del Delta del Paraná , Andrés y su señora, Ana,  amigos de Federico, los dueños de la embarcación, nos hacían notar, a los más nuevos del paseo, lo que se podía observar durante el recorrido, desde variedad de especies faunísticas habiéndose  extinguido  y el  tan nombrado yaguareté, que dio el nombre de Tigre, al lugar.
Llegamos a una típica caserón isleña de principios de siglo pasado, que conservaba su espíritu siendo recuperada para brindar el máximo confort y donde podíamos disfrutar de magnificas propuestas recreativas, perdiendo la noción del tiempo en un paisaje pintado de verde y rodeados  de un marco natural único. En ella a parte de ofrecernos una propuesta gastronómica artesanal y exclusiva, programaban las actividades del día para personas de todos los gustos, desde una  hamaca paraguaya para descansar debajo de un frondoso árbol en compañía de buena lectura, clases de yoga - relajación y para los hombres en plan de travesía, realizar un paseo en Kayaks dobles y simples con instructor, con fines recreativos o de entretenimiento.  En la noche nos ofrecieron una cena  al calor del fuego de los leños, donde cada uno demostraba sus cualidades artísticas en un marco de risas y plena diversión. Llegado mi turno no pude escapar a la curiosidad de una de las chicas, la pareja de Fernando, sin percibir su presencia,  me había escuchado en el  gimnasio cantando mis canciones preferidas. Mi vergüenza fue mayor al ser descubierta en un faceta que hasta Federico desconocía.  Ante la insistencia comencé a tararear  una canción conocida, donde todos se incluyeron y luego terminamos entonando en conjunto. Eso fue suficiente para darme paso y sumado a la bebida  de todos, tomar confianza para escuchar absortos mi habilidad para el canto y el ritmo de diferentes melodías.
Cuando nos retiramos avanzada la noche a nuestras habitaciones, me dispuse a darme una ducha como era mi costumbre antes de dormir y la puerta del baño se abrió con su figura masculina totalmente desnuda y desplegando su magnífica sonrisa esperando fuera de la bañera una invitación de mi parte. Era tan irresistible su imagen que en pocos segundos nos encontrábamos debajo de la ducha disfrutando de besos invasores y de caricias acompasadas del jabón y de  manos que recorrían  nuestros cuerpo. Respondí a su trayectoria de reconocimiento  y entre risas, caricias y miradas cómplices nos uníamos en una riqueza de sensaciones que llegaban a un éxtasis de efectos, emociones, estremecimientos que marcaban a las claras lo mucho que nos sentíamos  haciendo  el amor y teniéndonos cerca.
El olor a menta que se encontraba en el ambiente producto de los cuencos con aroma, las toallas suaves acariciando nuestras figuras  y la relajación de nuestros cuerpos en disfrutar una jornada recreativa, completaban una escena soñada. Con la delicadeza que lo caracterizaba me llevó hasta la cama y nuestros cuerpos desnudos reavivaran los sentidos del placer nuevamente  en ambos …
—¡Por Dios Fede, esto es el paraíso, no me canso de acariciarte, no puedo parar de disfrutarte!
—¡ No lo hagas…! Continúa, yo también lo disfruto—dijo con su voz ronca besando y mordisqueándome mi hombro.— Voy a atarte a la cama y voy a dormir dentro de ti toda la noche.
Tomó posesión de mi boca, me dio un beso profundo y  lo sujeté con fuerza entre mis brazos, podría quedarme en esa postura para siempre. Sonrío  y abro los ojos, mantengo la mirada y sus ojos azules intensos  me embriagan de deseo. Con sus manos tomándome mi trasero, me desplazaba al centro hasta que acomoda una almohada sobre mi cabeza y otra debajo de mis caderas, para tener mi sexo a su merced. Me acerca su cara  y su nariz traza círculos sobre la mía, y se desliza sobre mis pechos hasta llegar a mi ombligo.
—Te quiero tener todos los días de este modo, cuando me duermo por las noches— recorre mi cuerpo con sus labios.
—Ya me tienes— dije con un suspiro de voz por las sensaciones del roce de sus labios en mi cuerpo.
—Quiero esto todas las noches y todas las mañanas—Sonríe pícaramente, mostrando su dentadura perfecta, y esa sonrisa que me quita el aliento.
—Cada vez hay más peticiones… ¿falta que digas el día completo?
—¡Y porque no!..., sabes que pido las cosas de a poco pero ya que lo mencionas—¡El día completo...!
—Eres incorregible—dije con una sonrisa.
—No es broma lo que digo, quiero estar contigo noche y día.
—Y yo te dije que  ya me tienes—contesté risueñamente mientras su dirección  se enfocaba a mi zona de placer, torturándome lentamente.
—No es válida la respuesta. —Y comenzaba una danza de reconocimiento de su boca, haciéndome estremecer.
—¡Fede por favor  ya basta!.
—¿Sabes lo increíble que estas así?— lo dice con un tono mayúsculo de excitación.
—¿Estas dispuesta a pasar el resto de los días conmigo? — pregunta mientras estoy perdiendo el sentido por tanto placer, mi cerebro está colapsado.
—Me estas sobornando…, en estas condiciones no me dejas pensar.
—Es la única manera que logro una respuesta y no una evasiva…—murmuro.
—¡Si, Si ya basta! Por favor! -—acusé con desesperación.
—¡No entendí la respuesta!— mientras seguía perdiéndome en el placer-.
—¡Si, si, si… ¡me tienes completa, noche y día, solo para vos… que mas quieres que te responda!!— perdida en el placer que me provocaba.
—¡ No te entiendo tu respuesta!,¡  eso implica unirnos para siempre! — me expresaba sin dejarme de besar y jugando con sus palabras.
—Lo que quieras, por favor pero  ya basta, quiero tenerte completo.
Se aferra a mis caderas, tira de ellas y se ubica para poder tener su miembro dentro mío acompañado de cada embestida. Estoy temblando de pies a cabeza. Noto que se tensa y empieza a moverse lentamente en círculos logrando una sensación única e irrepetible en mi interior. Un grito ahogado, desesperado, electrizante y satisfecho brota de su boca,  simultáneamente con pequeñas contracciones que estimulan mi interior, donde logramos ambos extraer la última gota de placer y fundirnos un en deleite absoluto. Quedo exhausta y fundida en un sueño casi profundo donde se me interrumpe por un cosquilleo debajo de mi oreja y me produce un escalofrío.
—Nos metemos dentro de las sábanas que tienes frío y ¿nos acurrucamos un rato?—Pregunta acariciándome la nariz con la suya.
—Sí, tengo frío, ven a mi lado—dije buscando el calor de su cuerpo.
Y nos quedamos abrazados en un sueño profundo y reconfortante hasta la mañana siguiente.

Entrada la tarde y ya de vuelta a mi departamento en el en el VMW sedan  cuatro puertas de Federico, suena mi celular con el recordatorio de todos los días.
—Te suena el celular en tu bolso—me dice al verme distraída.
—Oh, Si…y comienzo a buscar en el fondo de mi bolso el  neceser que contiene mis pastillas anticonceptivas.
—¿Qué buscas con tanta preocupación?— me pregunta desorientado en ver mi celular en la gaveta de su auto.
—Las pastillas— dije preocupada.
—¿No las tienes?
—No las encuentro, deberían estar en este bolso y no están. Ni recuerdo haber tomado ayer. Tal vez las deje olvidadas en la mesita de luz del hotel. Párate en una farmacia por favor, no perderé tiempo. Antes de llegar e instalarnos con una copa de vino en mi departamento y preparar nuestros atuendos y posterior agenda para una semana más de nuestras tareas laborales pasamos por la farmacia. Subo al auto y digo…
—Ok! Ok! Ya esta!
—¿Compraste agua para tomarla?—dice con cara sorprendida.
—No, no la necesito, ya está.
—Me sorprende lo simple que hacés todo,¡ te adoro!.
Había una cosa en ambos  que había quedado pendiente antes de este fin de semana a pura actividad, su regreso a Egipto. Se aproximaba la fecha y debía tomar decisiones y aún no habíamos hablado seriamente del tema. No conocía cual sería su postura después de haber experimentado la convivencia en ambos lugares. ¿Cuál sería la de su agrado? ¿Cuál sería la de su elección? O solamente deberíamos acostumbrarnos como su familia a ¿visitas esporádicas?. En realidad debía reconocer que no quería abordad el tema, tenía miedo al futuro y todo marchaba tan bien que no me quería encontrar con la realidad tan de golpe. Quería seguir disfrutando el momento mientras durara. Hasta la propuesta de la noche anterior quería olvidar para no armarme castillos en el aire.


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